En respaldo a la ministra Mabel Torres

Mujer Otros

Carta enviada al periódico ELESPECTADOR en respuesta a su artículo publicado el 10 de enero del presente año:

El pueblo negro-afrocolombiano ha intentado vivir y sobrevivir dignamente en la historia de este país. Todas nuestras acciones, en cualquiera de los ámbitos a pesar de ser hechos respaldados y comprobados, son cuestionadas tres veces más que las de cualquier persona blanca o mestiza aquí, pero nosotros seguimos con nuestras diferencias internas, con nuestra aparente “desunión”, de la que hablan muchos y sólo es un  estereotipo más usado por los otros en nuestra contra; esta llamada desunión hace parte de una historia que arrastramos y que sin duda deja ver un país que insiste es ser el opresor constante de nuestros pueblos.

Pero hoy repetimos, ¡ya no más! No vamos a permitir que las élites de siempre, de cualquier sector, continúen agrediendo nuestro desarrollo, el cual hemos ganado con dignidad; no permitiremos que unos pocos nos arrebaten la tranquilidad y el deseo de continuar creciendo como personas, como profesionales, como  pueblo que somos, y cabe mostrar que hemos estado sumidos en la indiferencia histórica de gobiernos que sólo se han aprovechado de unos pocos hermanos que se han considerado Mesías y finalmente siendo instrumentalizados por el mismo, han ingresado a espacios no propios de nosotros, para mantener un estatus que posteriormente lo han llevado a ser desechados porque no los han necesitado más.

Como pueblo negro, tenemos estudiadas las formas múltiples de discriminación que hay notablemente en sectores académicos y políticos; como es el caso de  El Espectador, que escribió sobre nuestra recién posesionada ministra Mabel Torres Torres y arrebata con premura la historia que apenas comienza de la ministra. ¿Tanto les molesta que una mujer negra con respaldo académico sea su ministra?

Evidentemente, detrás de ese artículo hay mucho para discutir porque esa no es una verdad absoluta, y sobre todo las formas para descalificar la trayectoria de la ministra dejan en duda su postura profesional. Tendríamos días enteros para profundizar, pero no daremos esta pelea, porque sabemos que siempre habrá cientos de excusas para comparar y descalificar nuestro desempeño con otros que seguramente sintiéndose más dignos ni siquiera poseen tanto respaldo como nuestra ministra. Es necesario revisar si las oportunidades que nosotros no hemos tenido o en casos excepcionales no las tendremos se debe al  racismo y la exclusión de esta sociedad colombiana, o si la comunidad de gente blanca es la única que se siente capacitada.

Por último, desconocer el contexto en que se ha desenvuelto la decisión técnico-política para designar una mujer de las regiones más olvidadas en un Ministerio que inicia es cuestionar también a la capacidad objetiva de los parámetros de su elección, pero entendemos el malestar de muchos y lo afrontaremos.

Aquí estaremos muchas de las mujeres colombianas, atentas para acompañar, cobijar y proteger a Mabel, aquí estamos para acompañar a la primera ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia de los ataques racistas, machistas y misóginos que salgan de los corazones y plumas de la gente que no quiere ni cree que el pueblo negro tiene gente con talento, talante, con experticia académica, con amplia experiencia y ética, para liderar espacios de toma de decisiones e importancia en este país.

El 11 de enero del año 2020 pasará a la historia por muchos motivos: por la posesión de la científica Mabel Torres en Quibdó, Chocó, su pueblo, por ser una mujer negra y estudiada con altísimos estándares y por ser una gran científica que no hay quien se equiparse con ella.

 

Licenia Salazar Ibargüen. Vocera de la Mesa Nacional de Mujeres Negras-Afrocolombianas. Cali.

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