El nuevo Coronavirus o Covid19 se expandió rápidamente por el mundo. Al principio se bromeaba sobre la enfermedad, pero muy pronto la comunidad global se enteró de la rápida propagación del virus y su peligro de muerte si no se extreman medidas de protección y de bioseguridad. Debido a los alcances de la pandemia y temiendo cifras de mortandad de países como España, Italia o Ecuador, el gobierno colombiano estableció medidas de aislamiento que ya completan un mes: se anunciaron medidas de cuarentena, paquetes de ayudas a familias en condición de vulnerabilidad, apoyo financiero a quienes dejaron de recibir ingresos por el cese de labores. No obstante, los protocolos de emergencia tienen múltiples fallas: justamente muchos de los más vulnerables no hacen parte de los listados para recibir ayudas por diferentes razones, a saber; por no estar en las listas del Sisben, por no tener un empleo formal y no estar catalogados como personas en situación de riesgo, otros que a pesar de tener empleo formal pero con contratos de prestación de servicios (por horas) no reciben ingresos ya que sus empresas están paradas o simplemente por falta de pericia para utilizar los medios digitales que permiten diligenciar los formatos requeridos para acceder a los beneficios, en fin, hay muchas razones que impiden de una u otra manera que las promesas de ayuda a la ciudadanía por parte del gobierno no se cumplan en gran sector de la comunidad.

¿Qué hacer al respecto?

La labor de la Pastoral Afro de la Arquidiócesis de Cali es la evangelización y promoción integral del pueblo afro, por ello, una pastoral que no acompaña a su pueblo en tiempos de crisis y no lo apoya a superar sus problemas deja de ser pastoral. Debido a nuestra vocación es dado por hecho estar al lado de nuestras comunidades y nuestra gente.

Ante la dura situación que todas y todos afrontamos en este momento, la Pastoral Afro realizó en poco tiempo un trabajo de caracterización de familias, contando como base las comunidades parroquiales para aproximadamente 180 familias y 900 personas, en las cuales se pudo identificar situación de escasez de alimentos, pérdida de empleo, estrés a raíz del confinamiento y situaciones tensas de convivencia familiar, se solicitó ayudas a entidades internacionales. Gracias a la solidaridad global y la compasión de algunas personas en otras partes del mundo, la Pastoral Afro pudo juntar recursos para realizar un mercado gigante y organizar paquetes con alimentos e insumos sanitarios.

Aparte del acompañamiento espiritual y psicosocial identificamos a través de los agentes de la Pastoral Afro en las diferentes comunidades las familias con más necesidades. El viernes y sábado pasado alcanzamos a saludar en un visiteo titánico a nuestra gente en Robles, Villa Paz, Jamundí, Hormiguero, Mojica, Yumbo, y el día de hoy cubrimos otros sectores.

Acudir al llamado de Dios presente en nuestros hermanos

Preparados con el vestimento necesario de bioseguridad, es decir, con tapabocas, guantes, protectores de zapatos y un traje para cubrir el cuerpo completo, pasamos casa por casa. Incluso nos sentimos de cierta manera extraños, como unos extraterrestres, no obstante, es la única manera de proteger tanto a las comunidades como a nosotros mismos. Incluso, en Yumbo, unos jóvenes parchados en la calle nos pidieron acercarnos para hablar con ellos y nos preguntaron si había un contagiado en el barrio que teníamos que aislar y llevar. Entonces, nuestra apariencia causó a través de las medidas de protección confianza y responsabilidad, por un lado, y, por otro lado, escepticismo, especulación y distancia.

A pesar de esta nueva experiencia nos llenó de emoción y alegría observando la fuerza y la energía de las personas encontradas enfrentando una situación particular a la que todas y todos nos pone nuevos desafíos a diario. Abriendo las puertas y recibiendo con sinceros agradecimientos los productos de alimentos y de higiene, sentimos la necesidad de abrazarnos. Sin embargo, somos conscientes que tenemos que acostumbrarnos a la nueva situación que nos impone esta enfermedad, o sea, guardar la distancia necesaria. Es otro nuevo aprendizaje de transmitir nuestro cariño a través de las palabras, la mímica y los gestos sin esta cercanía emocional y corporal que tanto estamos familiarizados.

Con mucha ilusión vimos los retenes comunitarios y autoorganizados en la parte de Robles, Quinamayó y Villa Paz dónde nos pidieron bajar del carro para desinfectar tanto el vehículo como a todas las personas que entran a las comunidades.

Fuimos testigos de la responsabilidad de esa gente y la capacidad del nivel organizativo pese a los pocos recursos que tienen a su disposición. Yamir Díaz trabajando en el retén de Robles nos cuenta: “Nos ha costado mucho trabajo conseguir los insumos necesarios porque carecemos del apoyo de la administración municipal y todo lo necesario, son donaciones de la misma comunidad. Al mismo tiempo es difícil concienciar sobre los protocolos a protegernos y a sus familias.”

El tema de concienciación se debe seguir trabajando, porque durante nuestro visiteo hemos vivido experiencias completamente contrarias. Por ejemplo, en la invasión en Mojica donde las personas desplazadas viven en condiciones sanitarias muy precarias, donde por razones de hacinamiento el distanciamiento social y la cuarentena casi no tiene lugar.

Sabemos que esta situación del Covid-19 va para largo y cada día nos muestra más que la inequidad social se suma al problema del contagio. Si analizamos los barrios supuestamente con más contagios hasta ahora, menos de una excepción se encuentran en zonas de estratos bajos donde alguna gente vive de rebusque y que no disponen la opción – o el privilegio – de aislarse por falta de ingresos y alimentar a sus familias. Pero con fe y esperanza y la solidaridad comunitaria vamos a superar esta situación, siempre y cuando sigamos unidos. En este sentido el padre José Luis de Robles, Jamundí, nos manda el siguiente mensaje:

“No estamos solos. Dios está con nosotros. Por esto saldremos adelante con todas las dificultades que vienen y especialmente en estos tiempos de pandemia todo saldrá bien porque Dios nos bendice.”

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