los obispos Uriah Ashley, Luis Piedrahita, Héctor Epalza y Pierre Paulo sonrién para su obiturio

Cuatro ancestros / obispos comprometidos con la Pastoral Afro

Espiritualidad Afro EVANGELIZACIÓN IDENTIDAD Misión Personaje
Cuatro obispos (de izquierda a derecha): Uriah Ashley, auxiliar de ciudad de Panamá, Luis Piedrahita, de Apartadó y Santa Marta, Héctor Epalza, benemérito de Buenaventura, y Pierre Paulo, benemérito de Port-de-Paix en Haití, entraron en la paz del Señor. Todos ellos son una muestra del camino y la defensa del pueblo afro en la Iglesia. 

La Pastoral Afro de la Arquidiócesis de Cali celebra la vida y el paso a la Eternidad de estos cuatro pastores nuestros.

El primero en partir, en noviembre de 2020, fue mons. Uriah Ashley, auxiliar de la capital de Panamá, prácticamente el único que estuvo presente en todos los Encuentros de Pastoral Afro continentales (EPAs) y experto en la defensa de la Pastoral Afro desde los documentos de la Iglesia, como puede verse en su conferencia en el Encuentro de Obispos de Cali, en 2018. Nació en la Provincia de Bocas del Toro y el mismo san Juan Pablo II, que lo ordenó obispo en 1994, lo designó delegado para la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Santo Domingo. También se destacó en el Departamento de Liturgia y el Consejo de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal de su país.
Su nombre completo era Uriah Adolphus Ashley Maclean. Tenemos el consuelo de haberle despedido con un merecido homenaje en la clausura del XIV EPA de Cali.

El siguiente fue mons. Luis Adriano Piedrahita Sandoval, palmireño, tuvo sus primeras experiencias de Pastoral Afro en Cali, donde fue obispo auxiliar y tuvo una larga trayectoria. San Juan Pablo II lo nombró obispo titular de la Diócesis de Apartadó, donde acogió y se comprometió con el pueblo afrodescendiente. Lo hizo desde el principio: pidió ser recibido con chirimía al llegar a su sede. Coordinó un encuentro de Pastoral Indígena y un EPA local; acompañó de cerca a la Pastoral Afro: le adjudicó presupuesto por primera vez y la acompañó de cerca. Llegó a visitar todas las comunidades afrodescendientes e indígenas de su jurisdicción y hasta pidió la donación de una mitra hecha en plátano para el nuncio. Retomo la formación de los laicos, las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) en Apartadó y la lectura popular de las escrituras, con «cada católico con su Biblia». Promovió las eucaristías inculturadas, a las que llamó «misas para afros»; apoyó la delegación a los EPAs y en los espacios de la Conferencia Episcopal de Colombia, como los encuentros de Misión y de la Pastorales Afro e Indígena. En lo educativo también respaldó el Diplomado de Estudios Afrocolombianos. Las comunidades lo despidieron con una misa afro y fue el único que pidió una misa afro para su consagración episcopal en Santa Marta, en 2014. Acogió, en la capital del Magdalena un Encuentro de Delegadas y Delegados de PA. Fue en esa, sú última Diócesis, donde murió a causa del covid-19 el 11 de enero de 2021.

Mons. Héctor Epalza Quintero, sulpiciano nacido en Norte de Santander, fue la cabeza de la Iglesia, viva y fuerte, en Buenaventura. También coordinó la Pastoral Afro en la Sección de Etnias de la Conferencia Episcopal Colombiana. No dudó en denunciar la corrupción, el abandono estatal y la crisis humanitaria por la violencia armada en el bello puerto del mar. También dedicó gran parte de su vida a Cali y a los seminarios de la región. Los medios lo recuerdan por denunciar las casas de pique, por confrontar hasta el mismo Álvaro Uribe y por las dos ocasiones en que tuvo que dejar la ciudad por amenazas de muerte. «Me quieren volver un perro mudo», decía en alusión a Isaías, que denunciaba a los pastores que no dicen nada y buscan la comodidad y las ganancias propias.
El paro cívico, que logró despertar a la población y comprometer a las autoridades, no se hubiera logrado sin el apoyo decidido de la Iglesia local, de la cuál él era la cabeza. La Pastoral Afro recuerda su presencia seria, mesurada, a la altura de las circunstancias. Resaltamos su presencia en el XIX EPA nacional en Barranquilla, donde se midió a un foro crítico sobre la Iglesia en el bicentenario.
Murió en Pereira, en febrero 2 de 2021, luego de un derrame cerebral; sus exequias y su sepultura se llevan a cabo en Buenaventura, tal como él lo solicitó.

El más reciente, pero igual de significativo, fue mons. Pierre-Antoine Paulo, obispo emérito de Port-de-Paix (Puerto de Paz) en el Noroeste de Haití. Lo conocimos en el EPA Continental de Panamá, donde su pequeña delegación logró un muy buen impacto, tanto que quienes participaron propusieron a Haití para el Encuentro continental de 2012. Mons. Paulo aceptó el honor con la advertencia: «Haití es un país pobre; es algo que no se puede olvidar». El terremoto cambió los planes, pero su país logró celebrarlo en 2015, desde su pobreza y en plena reconstrucción. Lo recordamos en Cali, donde se quedó unos pocos días después del XIV EPA de 2018 y celebró una Eucaristía en Cristo Maestro.
Mons. Paulo nació en Camp-Perrin, se consagró como misionero oblato de María Inmaculada (OMI) en Estados Unidos y luego estudió en Roma. Se enamoró del trabajo pastoral y llegó a ser superior provincial de Haití. En una conferencia de la CLAR descubrió a los afroamericanos y decidió servirles en Cartagena, como san Pedro Claver, con algunos formandos en Bogotá. Después de 7 años, se le nombró obispo coadjutor de Port-de-Paix, en 2001, para luego reemplazar al titular en 2008. Presidió para la Traducción de la Biblia en la Conferencia Episcopal Haitiana.
Delgado y alto, de voz suave, supo encontrar los vínculos entre la «Pastoral de Inculturación» de su país con la Pastoral Afro continental. Gracias a su trabajo, Haití regresó a la centralidad en la espiritualidad afroamericana y caribeña. Murió por las complicaciones de una caída el 4 de febrero de 2021, en Arcahaie, en la costa de los Arcadins, al noroeste de Port-au-Prince.

Todos ellos entran ahora en la condición especial de ancestros y pastores de nuestra caminada como Pastoral Afro en el continente; son un legado de sus familias, sus entornos de formación y, en especial, de los pueblos que los criaron o los acogieron como padres y hermanos.

Fuentes: testimonio del p. Neil Alfonso Quejada Mena sobre mons. Luis Adriano Piedrahita y la entrevista a mons. Pierre-Antoine Paulo en OMIWorld, entre muchos otros medios.
Imágenes: Nueva Revolución (Ashley), Ecclesia (Piedrahita), colección propia (Epalza) y AFC Haití (Paulo).

 

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